Testimonios

Testimonios

En el Banco de alimentos de Santa María de los Niños, seguimos en pie de lucha diaria para captar donativos de mercancía, que se convierte en alimento para nuestros ancianitos que viven en nuestro albergue de Santa María de los Niños, pues ellos como nosotros, desayunan, comen y cenan, visten y calzan, y lo peor de todo se enferman, y todas estas necesidades las debemos de cubrir con diligencia, lo mismo la provisión que necesita la guardería, para darles desayuno y comida a los niños, la surte el banco de alimentos, por eso les solicitamos su apoyo para que nos ¡AYUDEN A AYUDAR! con lo que puedan como sería: latas, cereales, pañales, papel, etc...

Porque además, como ya les hemos informado, repartimos 100 despensas a ancianitos que están también desamparados, solos o acompañados pero sin amor.

En la ruta que tenemos para entregar despensas a las personas que están enfermas y no pueden ir por su despensa al banco de alimentos, nos encontramos con un desamor muy grande, porque a los ancianitos los ven como una carga.

Cada quince días le llevamos su despensa a una ancianita de 85 años, nos recibe con un abrazo y un beso, luego nos pide que le demos diez pesos. Ella vive en una casa muy grande, pero atrás le hicieron dos cuartitos, en la casa vive la hija, esa viejita vive abandonada sin amor, porque la hija siempre está enojada con ella, dice que quiere los diez pesos para darle a los nietos para que vayan a comer con ella, y que ellos son los que le acaban con la despensa, y no le gusta que vayan a verla, quiere saber si tenemos lugar en el asilo, porque ella se va a ir a Estados Unidos y va a vender la casa y no se la quiere llevar.

Esta persona está ciega, no se da cuenta que la viejita lo que quiere es amor y compañía porque a pesar de que su hija vive en la misma casa no le dan ninguna de las dos cosas. Recordemos el 4° mandamiento: “HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE” y la palabra honorarios viene de honrarás.